Mapa de colegios

Nuestra historia

Aunque en 1540, momento de la fundación de la Compañía, los jesuitas no tenían en mente la dedicación a la educación, pronto percibieron la importancia de ésta como herramienta de evangelización. A la muerte de san Ignacio, el fundador de la orden, ya funcionaban 35 colegios y habían sido aprobados 46. Desde entonces, la función pedagógica ha sido constante histórica de primer plano en la misión de nuestra orden religiosa.

El primer colegio jesuita del mundo que recibió alumnos externos no jesuitas fue español, el de Gandía, que nace en 1543 auspiciado por Francisco de Borja. El primer colegio enteramente para alumnos no jesuitas fue el de Messina (1548). En años sucesivos, los estudiantes jesuitas se concentran, sobre todo, en colegios de ciudades universitarias, mientras se van fundando en gran número de lugares colegios destinados a la enseñanza de los jóvenes no pertenecientes a la Compañía, en régimen generalmente de externado. Los colegios hicieron un buen servicio cultural y social a la sociedad de aquellos siglos ya que impartieron una enseñanza que era gratuita (porque los fundadores dotaban a los colegios con rentas suficientes), popular y de gran calidad técnica y formativa.

Tiempo de esplendor (1599-1773)

De 1599 a 1773 fue la época de esplendor de esta labor educativa y eran numerosas las peticiones que recibían los jesuitas para fundar colegios. El número máximo de centros en España fue de 114, poco antes de la Supresión de la Compañía (1773). Siguieron el modelo educativo que marcaba la Ratio Stodiorum, el documento que estableció el sistema global de educación de la Compañía de Jesús, publicado con versión definitiva en 1599. Es un manual de ayuda para profesores y directivos en la marcha diaria del colegio, contiene una serie de «reglas o directrices prácticas» que se refieren a materias como: el gobierno general del colegio, la formación y distribución de profesores, los programas o los métodos de enseñanza. Se compuso formulando la experiencia que se iba teniendo en los centros educativos que la Compañía iba asumiendo, y además se inspira en las Constituciones de la Compañía de Jesús y en la concepción del mundo, de Dios y de ser humano que presentan los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola. Así, la pedagogía ignaciana implica una visión global cuyo objetivo último es el crecimiento de la persona en todas sus dimensiones. Ello supone, formar líderes en el servicio y la imitación de Cristo, la «formación de hombres y mujeres para los demás». Tal objetivo requiere desarrollar las propias potencialidades e intentar una excelencia humana y cristiana, mediante la educación humanista que evita la distorsión del utilitarismo.

La Compañía restaurada

A partir del siglo XIX ya no se encuentran fundadores que financien aquellos centros y la Compañía se vio obligada a cobrar por la enseñanza. Es entonces cuando surgen los colegios más de elites, monumentales, bien equipados y con una numerosa comunidad educativa casi exclusivamente jesuítica. El alumnado, preferentemente de internos, procedía en su mayor parte de las clases medias y acomodadas.

Todo el siglo XIX, con sus revoluciones, fue un periodo convulso para la Compañía de Jesús y para sus colegios, que sufrieron continuos cierres, incautaciones y y reaperturas.

Así, en España, Fernando VII restauró la Compañía de Jesús en 1815 y muy pronto los jesuitas abrieron trece colegios, entre ellos, el Colegio Imperial de Madrid (cuya iglesia era la antigua catedral de San Isidro) pero, con el triunfo de los liberales, fueron suprimidos de nuevo en 1820. Fernando VII murió en 1833, y en 1834 el pueblo atacó el Colegio Imperial y quince jesuitas murieron en el asalto. En 1835, la Compañía de Jesús fue suprimida nuevamente y sus bienes confiscados.

Siglos XX y XXI

Los jesuitas vuelven a ser expulsados de España en 1932, pero tras la Guerra Civil los colegios jesuitas crecieron rápidamente. En un esfuerzo por atender a las necesidades de huérfanos y a población sin posibilidades de formación, se fundó una gran red de escuelas técnicas y profesionales. Así, en 1980, había 8 centros superiores, varios de ellos especializados en ciencia o ingeniería así como 29 colegios de tipo tradicional y 29 escuelas profesionales (especialmente en Andalucía) bajo la dirección de la Compañía.

En el mundo, fue después de la segunda Guerra Mundial cuando se vuelve a expandir la red de colegios y cuando surgen, junto a los colegios de elites, muchos colegios populares (como por ejemplo Fe y Alegría) y las escuelas profesionales.

El generalato del P. Arrupe supuso una profunda revisión de la misión educativa de los colegios que, resumidamente, impulsa la colaboración con los seglares en la tarea educativa y la intensificación de una educación en el servicio de la fe y la promoción de la justicia. Después, durante el generalato del P. Peter Hans Kolvenbach se aprueban dos textos pedagógicos cruciales: Características de la Educación de la Compañía de Jesús (1987) y Pedagogía Ignaciana: un planteamiento práctico (1993), que rigen hoy toda nuestra educación.

En España, desde los años ochenta los colegios de la Compañía empezaron a ser mixtos y pasaron al sistema de conciertos, y así, de manera generalizada, se popularizaron. En 2011 dejaron de depender de las Provincias jesuitas en las que estaban insertos y pasaron a la jurisdicción del Provincial de España.

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