Mapa de colegios

Dimensiones

Educar en un centro de la Compañía de Jesús implica cultivar la integridad de la persona manifestada en las siguientes dimensiones:

  • Dimensión académica y profesional
    • Trabajo escolar que busca la profundización y el desarrollo de competencias para la vida.
    • Enseñar a pensar. Profundización crítica.
    • Programar y evaluar no sólo conocimientos, sino competencias, actitudes y valores.
    • Metodología activa y creativa.
    • Inserción de la enseñanza en el entorno cultural y profesional.
  • Dimensión humana
    • Formación en valores para la relación social, por medio de una programación coherente de temas y objetivos.
    • Entrevistas personales con los alumnos para ayudar en su proceso de crecimiento humano, de aprendizaje escolar y de orientación profesional.
    • Atención tutorial especial a los alumnos con problemas escolares y personales.
    • Cuidado específico del clima escolar.
    • Sensibilización con los problemas sociales y de medio ambiente.
  • Dimensión espiritual
    • Pedagogía dialogante y reflexiva de la fe y de la formación religiosa.
    • Gradual descubrimiento de la celebración de la fe, de la práctica de los sacramentos y de la pertenencia eclesial. Personalización de las opciones religiosas.
    • Encuentros y experiencias que promueven la interioridad y la fraternidad.
    • Apertura al mundo de la exclusión y propuestas de solidaridad y compromiso como expresión de la fe.
    • Enseñanza del respeto, el diálogo y el aprecio de otras tradiciones religiosas y de las legítimas opciones vitales.
  • Dimensión paraescolar
    • Promoción de actividades de tiempo libre, aficiones culturales y deportivas, insertas en el proyecto educativo, para el enriquecimiento personal y la formación del carácter.
    • Cooperación de todos los miembros de la comunidad educativa en la realización de estas actividades.
    • Apertura al entorno social del centro.

  • Dimensión social

    Al contrario de lo que muchos piensan, los colegios jesuitas no han sido siempre dirigidos a elites. La Compañía de Jesús, desde su fundación, puso mucho empeño en la formación de los sectores populares. Los colegios jesuitas para externos de los primeros siglos eran gratuitos, ya que los fundadores-donantes les dotaban con rentas suficientes. Esto hacía posible la asistencia de toda clase de alumnos a sus aulas. En ellas estudiaron niños y jóvenes de familias pobres y modestas, como Miguel de Cervantes o el huérfano Juan de Yepes (San Juan de la Cruz). Gracias a los numerosos colegios, los hijos de familias humildes pudieron tener acceso a una cultura que les abría la posibilidad de integrarse en las clases medias. Los colegios fueron un excelente medio de promoción social.


    Los colegios jesuitas de carácter más elitista llegarían en el siglo XIX, cuando desaparecieron los fundadores y la Compañía se vio obligada a cobrar por la enseñanza. Y se extenderían hasta mediados del XX. Pero esto no supuso que la Compañía no siguiese interesándose por la formación de las clases populares.


    Así, en España, en el siglo XIX, se fundaron escuelas diurnas para niños y niñas; y en el siglo XX, se unieron otras formas de enseñanza no reglada, como las escuelas dominicales para las niñas, sirvientas y jóvenes obreras y las escuelas nocturnas para jóvenes obreros y para adultos y las escuelas elementales de primera enseñanza. En 1932, cuando la segunda República decreta la expulsión de la Compañía en nuestro país, el ingente número de alumnos gratuitos en estas escuelas superaba casi en quince veces a los alumnos de pago de los colegios clásicos.


    Y ya en el siglo XX destaca el esfuerzo por crear colegios educativos populares en barriadas de ciudades y en localidades rurales con pocas posibilidades de educación; y centros de Formación Profesional que capacitasen con excelencia la entrada en el mercado laboral de los jóvenes españoles. Además, Radio ECCA ofrece desde hace casi cincuenta años formación a través de las ondas y llegando a muchas personas que han tenido previamente dificultades en su acceso a la educación.


    La dimensión social hoy se concreta en que promovemos unos centros educativos:

    • Accesibles a todos, sin discriminación alguna.
    • Abiertos al servicio de la comunidad ciudadana y eclesial en la que se insertan.
    • Integrados en la realidad cultural de su entorno.
    • Dotados de una estructura laboral y económica coherente con los valores y motivaciones de la comunidad educativa.
    • Preocupados por los que no pueden o no cuentan, tanto de dentro como de fuera de la comunidad escolar.

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